El secuestro de la pasión II
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El secuestro de la pasión II

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Breve Historia sobre el Carácter

La estructura de carácter fue ampliamente descrita y desarrollada por Wilhelm Reich, quien a su vez, fue discípulo directo de Sigmund Freud. Así, es inevitable aceptar que buena parte de sus aportaciones tienen un orígen eminentemente psicoanalítico, aunque luego, Reich fue tomando su propio camino hasta terminar literalmente expulsado de la Comunidad Psicoanalítica de Viena, llegado el momento en que sus descubrimientos y su contundéncia al exponerlos le resultaron al mismísimo Freud tan inaceptables y ofensivos como lo fueron los suyos propios en su momento, para la Comunidad Médica de Viena, siendo él mismo expulsado del Instituto de Anatomía Cerebral de la misma ciudad. Reich fue a su vez analista de Fritz Perls, creador de la Psicoterapia Gestalt, a la que incorporó conocimientos provenientes tanto del psicoanálisis como del propio Reich, como el concepto de “autorregulación organísmica”. Claudio Naranjo, que fue discípulo de Perls en la primera etapa de la terapia Gestalt, es probablemente la figura contemporánea que más ha profundizado en el estudio del carácter. A él le debemos la labor exhaustiva y el desarrollo del Eneagrama, tratándose del “mapa” caracterial más completo y acertado, según mi opinión y mi experiencia, que haya existido jamás. 

Estamos entonces en un marco Humanista, con irrefutables influencias tanto del psicoanálisis Freudiano original, como del Lacaniano, (Lacan), y el análisis del carácter Reichiano, además de otras fuentes casi innumerables que influyeron muchísimo en la trayectoria de Claudio Naranjo, como Oscar Ichazo en Chile, con la Escuela Arica, por nombrar una de las más destacadas. Claudio Naranjo llegó a España cuando la Gestalt y otras terapias humanistas habían empezado ya a penetrar en toda una generación de psiquiatras y psicólogos en nuestro país, convirtiéndose en un maestro para toda esta primera generación y las posteriores. A lo largo de mi trayectoria he tenido la suerte de aprender, hasta donde he podido y he sabido, de algunas de esas personas… Joan Garriga, Mireia Darder, Xavier Puigdevall, Gerónimo Sánchez Fortún, Antonio Pacheco, Marcelo Antoni (a quien considero uno de mis primeros maestros y psicoterapeutas, junto con Gerónimo), y finalmente y en mayor profundidad formativa con Juanjo Albert y todo su formidable equipo del IPETG de Alicante, en la que para mi ha sido la mejor de todas mis formaciones: Psicoterapia Clínica Integrativa. Juanjo Albert ha sido, sin duda, una de las figuras que más seriamente ha trabajado y ha enseñado sobre la estructura de carácter y el Eneagrama en nuestro país, después de Claudio Naranjo, quien a dia de hoy sigue vivo y divulgando todo su saber a nivel mundial.

Cómo se forma el Carácter 

​El carácter no es innato, es aprendido. Aprendido bajo las leyes de aprendizaje animal, que son uno de los pilares en los que se apoyó en su génesis la terapia cognitivo-conductual. Desde que nacemos, somos un organismo en constante interacción con el medio, y de él recibimos una serie de refuerzos, “positivos y negativos”, es decir, que van a condicionar enormemente con qué nos identificamos y con qué no, nuestra identidad aceptada y adaptada al medio, y la consecuente sombra, aquello que originariamente formaba parte de nuestro ser pero que tuvo que ser reprimido. Eso quedará, por suerte, debidamente a recaudo, en nuestro inconsciente.

Así, durante las primeras etapas de nuestra infancia, vamos a ir reforzando todo ese andamio de comportamientos, creencias, valores, automatismos, etc., el cual terminará convirtiéndose en nuestra estructura de carácter. Sucede que en nuestra más tierna infancia, desde que nacemos hasta los 6-7 años, no tenemos aún este sistema defensivo forjado, un aparato psico-emocional que filtre y que nos proteja del daño. Y todos vamos a recibir algún tipo de daño, ya sea por defecto como por exceso. Hay pues una “herida primigenia”, probablemente a lo que Freud ya apuntaba como “trauma”. Es decir, como organismo en interacción con el medio vamos a recibir distintos estímulos y respuestas, tanto placenteros como displacenteros, pero en alguna de las etapas, ese displacer va a ser tan intenso que nos va a dejar “fijados” especialmente en ella.

Nuestra estructura de carácter encontrará entonces ahí un núcleo en torno al que ir conformándose. Es decir, iremos haciendo “cayo” alrededor de esa herida nuclear.

Para qué “sirve” el carácter

El carácter es pues un sistema defensivo contra el dolor. Y actuará como tal, anestesiándonos. El “software” del carácter condicionará enormemente nuestro aparato psicológico-emocional (la parte dinámica del carácter), que quedará arraigado y se mantendrá en el “hardware”, nuestro organismo, y en especial nuestra estructura esquelética y muscular, y nuestro patrón respiratorio (la parte estática, rígida del carácter). Ahora ya tenemos una aparato psico-emocional que nos “proteje”, sí, pero eso, no somos nosotros. No “somos nosotros” porque la anestesia sirve para no sentir dolor, pero una vez anestesiados, lo estamos para el resto de emociones. Es como el ancho de banda de una emisora de radio… Si sentimos poco hacia un lado, sentiremos poco hacia el otro. Si nos mantenemos así de anestesiados contra el dolor, lo estamos igual para el amor, para el placer, el gozo (no así para sus sucedáneos derivados varios del goce, que no deja de ser otra de las mil maneras que tenemos de perseverar en ese estado “zombie” en que nos tiene sumidos el carácter).

Todos estamos igual de “enfermos”

​No. hay personas que por su biografía, por haber encontrado  y por su propia capacidad de resiliencia tendrán esa estructura más flexible, con más grietas en la coraza a través de las cuales podrán mantener un contacto más sano y más nutrício consigo mismos y con el otro. Otras, sin embargo, estarán detrás de una estructura extremadamente rígida y neurótica. Eso sí, la mayoría somos eso, más o menos neuróticos. 

Qué podemos hacer para “sanar”

Primero me gustaría destacar lo que no hay que hacer con esta información:

Obsesionarse, buscar por internet, ponerse a leer libros sobre el Eneagrama indiscriminadamente (hay hoy en día distintas “ramificaciones” del mismo y no todas son fieles a las enseñanzas de Claudio Naranjo). No es algo sobre lo que uno pueda aprender tan sólo leyendo y depende de con quién “aprenda” le puede hacer más mal que bien. Se trata de una vía de crecimiento personal que implica entrega y años de dedicación, desconfiad de cursillos intensivos. Es muy fácil pervertir el uso estrictamente personal y terapéutico que cada uno puede hacer con él llevándolo a un mero objeto de consumo y usándolo para autodiagnosticarse (normalmente al gusto del propio carácter) y para andar diagnosticando a los demás.

Segundo me gustaría aclarar que cada uno es libre de vivir su vida entera como quiera, y la mayoría la vivimos con un mayor o menor grado de “neura”, (el término cariñoso con el que algunos nos referimos al funcionamiento caracterial neurótico).

Tercero:

La clave, el primer paso es, siempre siempre siempre, tomar consciencia. 

Si identificamos patrones en nuestras relaciones, cosas que aunque sabemos que nos perjudican a nosotros y a nuestros seres queridos, repetimos, como si nos tocaran un interruptor… y luego el mecanismo que se dispara a continuación “no lo podemos parar”. Si nos damos cuenta de que hay episodios en nuestra biografía en los que no hemos resuelto, en donde andamos enganchados, como si arrastráramos una bola de hierro con un grillete. Si sentimos que estamos viviendo la vida según un guión preestablecido cuyos autores parece que no seamos nosotros mismos. Si éste artículo ha hecho resonar algo dentro de mí… Todo esto, por poner algún ejemplo, son indicios de que hay una parte de nosotros que está consciente de la máscara caracterial.

Hacer Yoga, meditación, deporte en la naturaleza, hacer el amor, el tener relaciones sanas y nutrícias con amigos, familiares, etc., es decir, estar en una relación erótica (amorosa y placentera) con la vida, favorece en sí mismo el contacto íntimo y la apertura de nuestra coraza… son “buenas prácticas”.

Paradójicamente cuanta más rigidez tengamos en nuestra coraza caracterial más difícil nos será todo eso. De manera que pasar entonces por un buen proceso de terapia se hace indispensable. Con eso, en la vida, hay un antes y un después.

Hay muchos enfoques distintos y profesionales distintos. No todos los psicólogos y/o psicoterapeutas pueden o saben trabajar a éste nivel de profundidad. Si os interesa poneros en proceso con alguien de confianza en ese sentido podéis preguntarme. Si no conozco la zona igualmente puedo averiguar.

Jordi Pla

Psicólogo y psicoterapeuta

Analista Caracterial

Adultos, adolescentes y parejas

3 Comentarios

  1. La Mari
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    Molt bo. Me falta mas chicha. Jijiji

  2. La Mari
    | Responder

    Ah!!!!t’estimo I molt.

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